Envejecer no es apagarse: cómo nuestros hábitos influyen en la vitalidad

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Cumplir años es inevitable. Perder tempranamente nuestra fuerza, independencia, claridad mental y capacidad para disfrutar la vida no necesariamente lo es.

Durante mucho tiempo asociamos el envejecimiento únicamente con el paso de los años. Hoy sabemos que es mucho más complejo. Nuestra genética influye, pero también lo hacen el movimiento, el sueño, la alimentación, las relaciones, la actividad mental y el entorno en el que vivimos.

Desde la medicina biológica e integrativa, me gusta explicar que el organismo está constantemente adaptándose a las señales que recibe. Si utilizamos nuestros músculos, los necesitamos fuertes. Si seguimos aprendiendo, nuestro cerebro continúa activo. Si mantenemos vínculos y actividades que nos interesan, seguimos participando en la vida.

Por el contrario, cuando durante años predominan el sedentarismo, el aislamiento, el sueño irregular y la falta de estímulos, podemos ir perdiendo parte de esa reserva física y mental que necesitaremos más adelante.

Uno de los aspectos que cada vez recibe mayor atención es la conexión social. Sentir que pertenecemos, mantener relaciones significativas y conservar objetivos también forman parte de un envejecimiento saludable.

El propósito puede cambiar con los años. Jubilarse de un trabajo no significa jubilarse de la vida. Siempre podemos encontrar algo que aprender, compartir, enseñar, cuidar o construir.

Lo mismo ocurre con el cerebro. Leer, conversar, resolver problemas, aprender tecnología, cocinar algo nuevo o estudiar un tema diferente son maneras de mantenerlo activo. El descanso también es necesario, pero cuando toda nuestra actividad mental se vuelve pasiva, dejamos de estimular capacidades importantes.

También necesitamos hablar más del músculo. Con los años podemos perder masa y fuerza muscular, y esto no es solamente un asunto estético. El músculo nos ayuda a caminar, mantener el equilibrio, proteger nuestros huesos, utilizar mejor la glucosa y conservar independencia.

Por eso el movimiento y los ejercicios de fuerza adaptados a cada persona son tan importantes. Caminar es excelente, pero nuestro cuerpo también necesita recordar que todavía requiere músculos fuertes.

Nuestro reloj biológico también influye. La luz natural, los horarios de sueño, las comidas y la actividad ayudan a regular los ritmos circadianos. Pasar todo el día en interiores y mantener mucha exposición a pantallas durante la noche puede afectar estas señales y repercutir en el descanso y el metabolismo.

La salud emocional también cuenta. No significa que una emoción específica cause una enfermedad, pero vivir durante largos períodos en tensión puede afectar el sueño, la alimentación, la presión arterial y nuestros hábitos cotidianos.

Incluso algo tan sencillo como la hidratación puede perderse con los años. En algunas personas disminuye la sensación de sed, por lo que es importante mantener una ingesta adecuada de líquidos según las necesidades individuales y las condiciones de salud.

También debemos conservar la curiosidad. Pensar que llega una edad en la que ya no necesitamos aprender puede limitarnos. El cerebro puede seguir adquiriendo nuevas habilidades durante toda la vida.

En medicina integrativa también es importante revisar periódicamente los tratamientos que una persona utiliza. Los medicamentos son fundamentales cuando están bien indicados, pero con los años pueden acumularse diferentes tratamientos. Revisarlos con el médico ayuda a confirmar que continúan siendo necesarios y que no existen interacciones.

Envejecer bien no significa aparentar menos edad. Significa conservar durante el mayor tiempo posible la capacidad de moverte, pensar, aprender, mantener relaciones, dormir bien, conservar fuerza y seguir tomando decisiones sobre tu propia vida.

La medicina actual habla cada vez más de años de vida saludable, no solamente de años de vida.

Por eso no debemos esperar a sentirnos mayores para comenzar a cuidarnos. La fuerza que necesitaremos a los 70 se construye mucho antes. La salud metabólica de mañana también depende de decisiones que tomamos hoy.

El tiempo va a pasar de cualquier manera. Lo que sí podemos trabajar es cómo queremos llegar a cada nueva etapa.

— Dra. Delia Osorio

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