La menopausia es una etapa natural en la vida de la mujer, pero también es un momento en el que el cuerpo atraviesa cambios importantes que merecen atención y acompañamiento.
Cuando pensamos en menopausia, solemos relacionarla con sofocos, cambios en el sueño, variaciones en el estado de ánimo o aumento de peso. Sin embargo, hay otros cambios que pueden pasar más desapercibidos, como los que ocurren en nuestros huesos.
Con la disminución de los estrógenos, la pérdida de densidad ósea puede acelerarse. Esto no significa que todas las mujeres desarrollarán osteoporosis, pero sí que esta etapa es especialmente importante para revisar la salud ósea y comenzar a prevenir antes de que aparezcan complicaciones.
El hueso es un tejido vivo que necesita distintos factores para mantenerse fuerte. La alimentación, la actividad física, la masa muscular, los niveles adecuados de ciertos nutrientes y el equilibrio general del organismo pueden influir en su salud.
Por eso, desde la medicina biológica e integrativa no observamos únicamente los huesos. También buscamos conocer cómo se encuentra el metabolismo, cómo duerme la paciente, cómo se alimenta, cuánto se mueve, cuáles son sus antecedentes y qué cambios hormonales está atravesando.
Cada mujer vive la menopausia de manera diferente.
Algunas tienen antecedentes familiares de osteoporosis, otras presentan problemas de tiroides, alteraciones digestivas o utilizan medicamentos que pueden afectar la salud ósea. También existen mujeres que llegan a esta etapa con poca masa muscular o una vida muy sedentaria. Todos estos factores deben considerarse de manera individual.
La fuerza muscular también es fundamental. Nuestros músculos ayudan a sostener el cuerpo, proteger las articulaciones, mantener el equilibrio y reducir el riesgo de caídas. Por eso, además de caminar y mantenernos activas, es importante incorporar ejercicios de fuerza adecuados a la condición de cada persona.
La alimentación cumple otro papel importante. Vitamina D, proteínas y otros nutrientes participan en el mantenimiento del hueso, pero eso no significa que todas las mujeres necesiten los mismos suplementos. Antes de indicar cualquier apoyo, es necesario valorar la alimentación, los antecedentes y, cuando corresponde, realizar estudios.
La menopausia también puede acompañarse de cambios en el metabolismo y en la composición corporal. Por eso no conviene mirar cada síntoma por separado. Huesos, músculos, hormonas, metabolismo, alimentación y descanso forman parte de un mismo equilibrio.
Esta etapa puede convertirse en una buena oportunidad para revisar nuestros hábitos, conocer nuestros factores de riesgo y mantener los controles médicos adecuados. En algunas mujeres puede ser necesario realizar estudios como la densitometría ósea, dependiendo de la edad y de los antecedentes personales.
La menopausia no es una enfermedad. Es una nueva etapa de la vida que podemos transitar con mayor bienestar cuando comprendemos los cambios que ocurren en nuestro cuerpo y los atendemos a tiempo.
Desde la medicina biológica e integrativa buscamos acompañar a cada mujer de manera individual, con una mirada completa de su salud.
Cuidar nuestros huesos durante la menopausia también significa cuidar nuestra movilidad, nuestra independencia y nuestra calidad de vida a futuro.
Dra. Delia Osorio
Medicina Biológica e Integrativa
