La salud también es cosa de hombres: señales que no deberías ignorar

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Con frecuencia llegan a consulta hombres que llevan meses —a veces años— sintiéndose mal sin saber por qué. Muchos de ellos no han hablado de sus síntomas ni siquiera con su familia. Lo atribuyen al trabajo, al estrés, a la edad o simplemente a “cosas de la vida”. Vienen cuando ya el cuerpo les está pasando factura, no por falta de interés, sino por la idea profundamente arraigada de que “aguantarse” es sinónimo de fortaleza. Pero hoy quiero decirte algo claro: escuchar a tu cuerpo no te hace débil, te hace responsable.

En la práctica médica es común ver hombres con fatiga persistente, dolores musculares o de espalda, dificultad para dormir, cambios en el estado de ánimo o molestias digestivas que ya se han vuelto parte de su día a día. Lo preocupante es que muchos no los mencionan en sus primeros minutos de consulta, como si no fueran importantes. Pero sí lo son. Esos síntomas no son parte normal del envejecimiento ni de ser adulto. Son alertas tempranas que el cuerpo da cuando algo está en desequilibrio.

La medicina biológica nos permite abordar estos signos desde el origen, sin apagar el síntoma únicamente. Por ejemplo, un insomnio recurrente no siempre se trata con una pastilla para dormir. Puede estar relacionado con desregulación del sistema nervioso, carencias de ciertos minerales o una sobrecarga del hígado que altera la calidad del descanso. De igual forma, un dolor de espalda persistente puede estar asociado a inflamación sistémica o a un desgaste físico no compensado con una nutrición adecuada o una correcta gestión del estrés. Y sí, también el mal humor o la irritabilidad frecuente pueden tener una raíz biológica: deficiencia de magnesio, disbiosis intestinal o incluso una inflamación crónica de bajo grado.

No se trata de “ponerse dramático” ni de pensar que todo es grave. Se trata de darse permiso para revisar lo que el cuerpo está expresando antes de que ese malestar se convierta en una condición compleja. En mi consulta he acompañado a hombres que llegaron por cansancio y, con el abordaje adecuado, han mejorado su energía, concentración, digestión y estado emocional sin necesidad de tratamientos invasivos. A veces lo que el cuerpo necesita es que lo escuchen con atención médica, con tiempo, sin juicios.

Cuidarse no es rendirse. Prevenir no es exagerar. Consultar a tiempo es un acto de respeto hacia uno mismo y hacia los que te rodean. Porque cuando estás bien, podés cuidar mejor a los tuyos, trabajar con más claridad y vivir con más presencia.

Así como las mujeres han aprendido a hablar más abiertamente de su salud, es momento de que los hombres también lo hagan. No porque estén enfermos, sino porque tienen derecho a sentirse bien. Y eso empieza por prestar atención a lo que su cuerpo les está queriendo decir.

Dra Delia Osorio

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